La administración Trump ha redefinido sus guías alimentarias 2025-2030 con un giro hacia la comida “real”. Según ha dicho el propio presidente Trump hay que volver a comer comida real.
Las nuevas guías alimentarias federales de Estados Unidos para 2025-2030 ponen el foco en priorizar alimentos enteros y reducir de forma marcada los ultraprocesados, según recoge el documento Dietary Guidelines for Americans, 2025–2030.

El informe plantea como mensaje central volver a patrones basados en alimentos “reales”, con presencia habitual de proteínas, lácteos, verduras, frutas, grasas consideradas saludables y cereales integrales, junto a una reducción de productos muy procesados con azúcares añadidos, carbohidratos refinados, exceso de sodio, grasas poco saludables y aditivos.
En el contexto que acompaña a estas guías, el documento señala que cerca del 90% del gasto sanitario se destina a tratar enfermedades crónicas, y vincula esta situación al patrón alimentario predominante y al sedentarismo. También apunta que más del 70% de los adultos tiene sobrepeso u obesidad y que cerca de uno de cada tres adolescentes de 12 a 17 años presenta prediabetes.
Recomendaciones por grupos de alimentos y objetivos de ingesta
En el bloque de pautas prácticas, el texto prioriza el consumo de proteínas de calidad en cada comida, combinando fuentes animales (huevos, aves, pescado y carne roja) y vegetales (legumbres, frutos secos, semillas y soja). Como referencia, fija un objetivo de 1,2 a 1,6 g de proteína por kg de peso corporal al día, ajustable según necesidades calóricas.
Para los lácteos, propone optar por productos enteros sin azúcares añadidos y marca como orientación 3 raciones diarias en una dieta de 2.000 calorías, con ajustes según el perfil de cada persona. En frutas y verduras, el documento sitúa el objetivo en 3 raciones diarias de verduras y 2 de fruta para el mismo patrón calórico, y recomienda priorizar la pieza entera frente al zumo, que se limitaría o diluiría.
En cereales, la guía anima a centrarse en integrales ricos en fibra y a reducir carbohidratos refinados habituales (pan blanco, opciones preparadas de desayuno, tortillas de harina o galletas saladas), con un rango orientativo de 2 a 4 raciones diarias. En grasas, recoge que las presentes en alimentos enteros (carnes, huevos, lácteos enteros, frutos secos, semillas, aceitunas o aguacate) pueden formar parte del patrón, y cita el aceite de oliva como opción prioritaria para cocinar o aliñar, manteniendo como referencia que la grasa saturada no supere el 10% de las calorías diarias.




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