La caída de la cosecha de clementinas en Cataluña, condicionada por episodios de calor extremo y las lluvias torrenciales del otoño, ha reducido la producción un 40% frente a la media de los últimos cinco años y un 27% respecto a la campaña anterior, también marcada por la DANA de octubre. La baja cosecha de clementinas en Cataluña será uno de los asuntos que el sector aborda en la Taula Sectorial Agrària de cítricos celebrada el pasado miércoles, según traslada la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya (FCAC).

La organización reclama al Departament d’Agricultura que active instrumentos de apoyo para cooperativas y productores ante una campaña que, además de recortar volúmenes, ha dejado daños estructurales en explotaciones y problemas fisiológicos en los árboles. Entre los factores que han alterado el ciclo del cultivo, la FCAC sitúa el estrés térmico de finales de junio, con temperaturas excepcionalmente elevadas que provocaron caída de fruto y redujeron de forma drástica el potencial productivo.
Daños por inundaciones y pérdidas en campo durante la recolección
A este episodio se sumaron, en octubre, lluvias torrenciales e inundaciones que causaron erosión del suelo, roturas de márgenes y pérdidas en sistemas de riego, además de asfixia radicular y aparición de fisiopatías, con daños que alcanzaron el 90% en muchos recintos, según la información trasladada por el sector cooperativo.
En el caso de la Exportadora d’Agris, en Alcanar, las precipitaciones intensas habrían afectado a unas 1.000 t de clemenules, una de las variedades de clementina más extendidas y especialmente sensible al exceso de agua durante la recolección.
La FCAC añade que la tendencia a la baja también responde a factores estructurales de las plantaciones, con una edad media de 25 años, lo que implica árboles que han superado el ciclo de máxima producción y una reducción progresiva del calibre. La falta de relevo generacional se señala como un freno a las inversiones necesarias para modernizar explotaciones y adaptar el cultivo a un contexto de fenómenos meteorológicos más extremos.
En ese marco, el sector cooperativo plantea que la baja cosecha de clementinas en Cataluña exige medidas de apoyo y herramientas específicas para amortiguar el impacto de campañas con pérdidas elevadas y daños en infraestructuras agrarias.




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