La pasada semana, el mercado del trigo siguió de cerca las noticias sobre sequía invernal en regiones productoras del Mar Negro ( Rusia y Ucrania ) y de EEUU. Los temores a pérdidas importantes se fueron disipando al constatarse que las primeras estimaciones de daños no se correspondían con la realidad. En el caso estadounidense, el episodio de frío vino acompañado de nevadas que ayudaron a aislar parte de los cultivos.

Los operadores han empezado a fijar la atención hacia el estado real del trigo de invierno cuando salga de la latencia. Por este motivo, el siguiente punto de referencia para los operadores será el informe semanal de progreso de cultivos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), cuya primera publicación de la campaña 2026 está prevista para el 6 de abril de 2026. El informe semanal suele aportar las primeras valoraciones comparables a nivel nacional, mientras que durante el invierno se manejan estimaciones por estados y la calidad del cultivo no se aprecia con claridad hasta el final de la latencia.
En este contexto, el informe recuerda que Estados Unidos presenta más zonas de trigo de invierno en sequía que el año anterior. A 27 de enero de 2026, el 41% del área de trigo de invierno estadounidense se encontraba en sequía, frente al 24% en la misma semana de 2025, el 17% en 2024 y el 58% en 2023.
El mercado busca salida a las existencias
Con menos novedades inmediatas en producción, el foco se concentra en el impulso de la demanda, un factor que el mercado necesitaría para recortar parte del aumento de existencias que se ha trasladado al balance global. A medida que avance la salida de la latencia, se espera que el mercado del trigo incorpore señales más claras sobre rendimiento en Europa, el Mar Negro y Norteamérica, según el mismo análisis.
El comercio del trigo se pude ver influenciado por las exportaciones de oleaginosas. China habría comprado entre 650.000 y 700.000 t de canola canadiense en un contexto de tensiones comerciales, y las exportaciones canadienses de canola han acelerado en las últimas semanas hasta un ritmo aproximado de 7,2 Mt en la campaña comercial (agosto-julio), frente a 6,5 Mt estimadas pocas semanas antes. El aumento de la entrada de canola por parte de los productores en la cadena de suministro podría ralentizar el ritmo actual de las exportaciones de trigo.
El rendimiento de los cultivos sudamericanos, con mención a la sequía persistente en Argentina para maíz y soja, que estaría recortando parte de las cifras máximas de producción previstas en la región, es otro factor a tener en cuenta.






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