El contraste no podría ser más desolador para los profesionales del campo. A pesar de que la economía española ha cerrado el ejercicio 2025 exhibiendo músculo, con un crecimiento anual en volumen del 2,8 % y un Producto Interior Bruto (PIB) que alcanza la cifra histórica de 1.687.152 millones de euros, el sector agrario ha entrado en una preocupante senda de recesión.
Según los datos definitivos de Contabilidad Nacional publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el PIB generado por las ramas de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca ha sufrido una caída interanual del 0,6 % en el cuarto trimestre de 2025.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE). Contabilidad Nacional Trimestral de España.
Al revisar las tablas históricas del INE, se constata que la magnitud del frenazo es alarmante: hace apenas un año, en el cuarto trimestre de 2024, el sector primario crecía a un robusto 7,0 % e incluso llegó a anotar picos del 15,9 % en el tercer trimestre de ese mismo año. Sin embargo, a lo largo de 2025, la actividad se ha ido desplomando de forma continua, pasando de un 6,9 % a principios de año, a entrar en tasas negativas en el tercer (-1,8 %) y cuarto trimestre (-0,6 %).
El único sector a contracorriente
La soledad del campo en este declive es absoluta. Al cierre del año, las ramas primarias fueron las únicas de toda la economía que registraron tasas interanuales negativas en su valor añadido bruto. Mientras los agricultores y ganaderos perdían capacidad productiva, la construcción disparaba su crecimiento hasta un 7,2 %, los servicios aumentaban un 3,0 % y la industria crecía un 2,6 % (con la manufacturera aportando un 1,9 %).
Si ampliamos el foco al conjunto del año 2025, el sector primario quedó relegado al furgón de cola del desarrollo nacional: su Valor Añadido Bruto (VAB) anual creció un exiguo 1,2 %, el menor de todas las agrupaciones de actividad, a una distancia sideral del 5,7 % que lograron las actividades profesionales o el 5,6 % de la construcción.
El lastre exterior y la amenaza arancelaria
¿Qué está arrastrando al sector agroalimentario? Los datos macroeconómicos apuntan claramente a la debilidad de los mercados internacionales. El crecimiento de la economía española en 2025 se sostuvo íntegramente gracias al empuje interno, ya que la demanda nacional aportó 3,6 puntos al crecimiento del PIB. Por el contrario, la demanda externa restó 0,7 puntos, marcando una pérdida de dinamismo respecto al año anterior.
Es precisamente en esa caída de las exportaciones donde el campo español, tradicionalmente volcado al exterior, sufre su mayor sangría. Tal y como ha venido advirtiendo el sector, esta contracción exportadora coincide fatalmente con los obstáculos geopolíticos y la guerra de aranceles iniciada por Estados Unidos, que penaliza de forma directa la competitividad de nuestras producciones en el extranjero.






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