Científicos de la Universidad de Aarhus han encontrado que el sistema inmune y el peso corporal de las gallinas ponedoras pueden mejorarse con un ligero aumento de calor durante el período de crecimiento. No obstante, este calor extra no debe ser excesivo ya que provocaría estrés por calor.
En el estudio se ha comprobado que las gallinas criadas con mayor calor tienen menos anticuerpos en sangre en relación con las gallinas con menos calor. Sin embargo, tienen más células especializadas, capaces de atacar a los virus.
Durante su crecimiento, las gallinas desarrollan un sistema natural inmunológico. En condiciones de producción, se podría estimular dicho mecanismo.






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