Los investigadores de la Universidad de Alberta (Canadá) han conservado la estirpe de un pollo de hace 50 años, para que sirva de punto de comparación con los broilers comerciales que se utilizan actualmente. Las aves procedentes de la estirpe salvada en el año 1957, son cinco veces más pequeños que los que se usan hoy en día, que se han obtenido en un intenso proceso de selección genética, para potenciar su tamaño y rendimiento cárnico.
Además, hay otra importante razón de seguridad alimentaria para preservar esta estirpe, dado que podría producirse una enfermedad que amenazará a las líneas genéticas desarrolladas en estos últimos 50 años.






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