La rápida introducción de variedades hibridas de arroz en Filipinas ha supuesto un gran impulso para las cooperativas que se han dedicado a la producción de este tipo de semillas, que han visto incrementar enormemente su volumen de facturación en pocos años, debido a esta producción de semilla de arroz híbrido, que venden a sus cooperativistas y a terceros.
El Gobierno de Filipinas y su entidad de investigación arrocera Philrice, fomenta la siembra de variedades híbridas, debido a su mayor productividad y rentabilidad, a pesar de su mayor precio y de la necesidad de comprar semilla cada año, sin que se pueda reemplear la semilla sin un drástico descenso de los rendimientos, razón por la que se oponen a su uso las organizaciones activistas que están en contra de la biotecnología agraria.
El arroz es una planta autógama, que de forma natural se fecunda consigo misma, por lo que la producción de híbridos se debe hacer mediante cruzamientos artificiales mediante líneas puras de polen estéril y otras restauradoras de la fertilidad.
Actualmente se siembran ya de forma comercial variedades híbridas de arroz en China, Vietnam, India, Bangladesh, Filipinas, Myanmar y EEUU, con una productividad del orden del 15-20% superior al arroz convencional. El desarrollo del arroz híbrido está apoyado por el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI), el Banco Asiático de Desarrollo, la FAO y la Asociación de Semillistas Asiáticos (APSA).







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