El episodio de lluvias persistentes y fuertes vientos que arrastra Andalucía desde enero está dejando daños crecientes en explotaciones agrícolas y ganaderas, con afecciones que van desde inundaciones y cortes de accesos hasta pérdidas de cosecha y problemas sanitarios en el ganado. En este contexto, la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía trasladará al Comité de Catástrofes, Desastres Naturales y Fenómenos Meteorológicos Adversos la solicitud de declaración de catástrofe natural para activar una atención inmediata al sector.

La Consejería ha puesto en marcha la recogida de información a través de las Oficinas Agrarias Comarcales (OCA), con 910 profesionales de 60 oficinas movilizados para desplazarse al terreno y evaluar daños en cultivos, explotaciones, caminos e infraestructuras. Las primeras estimaciones manejadas por la administración andaluza apuntan a pérdidas en torno al 20% de la producción agrícola regional, aunque la cuantificación definitiva dependerá de la evolución meteorológica y del balance por comarcas.
Junto a la solicitud de catástrofe natural, la Consejería ha reclamado al Ministerio de Agricultura, la activación de la reserva de crisis de la Política Agraria Común (PAC) para movilizar ayudas destinadas a aliviar el impacto del temporal. También ha planteado que se valore la movilización de fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), y ha trasladado esta necesidad al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico con el argumento de reforzar la seguridad y resiliencia del sistema hídrico andaluz.
Cádiz, con miles de hectáreas afectadas y actividad agraria paralizada
En la provincia de Cádiz, COAG Cádiz sitúa el foco en el encadenamiento de borrascas y describe un escenario de inundaciones masivas, destrozos generalizados y parálisis de la actividad agraria. La organización cifra en miles de hectáreas la superficie afectada en distintas comarcas y alerta de cultivos bajo el agua, invernaderos dañados por el viento, árboles arrancados y accesos a fincas cortados que impiden recolectar, sembrar o incluso llegar a las explotaciones.
Por zonas, apunta que en la Vega del Guadalete las inundaciones han afectado a hortícolas al aire libre, cítricos, olivar y aguacate. En la Costa Noroeste, con áreas como Chipiona, Sanlúcar o Montealgaida, señala campos encharcados que impiden labores, con daños en patata, zanahoria, puerro o guisante, además de calabacín, sandía, melón, pimiento o berenjena en invernadero, y afecciones relevantes en flor cortada. En el Campo de Gibraltar, sitúa pérdidas en cítricos y aguacate por caída de cosecha y arranque de árboles, mientras que en la Sierra de Cádiz advierte de una campaña de olivar finalizada antes de tiempo por la imposibilidad de acceder a la recogida, con aceituna caída en suelos enfangados. También menciona pérdidas en herbáceos en las zonas bajas de parcelas y superficie que no ha podido sembrarse.
COAG Cádiz añade que la ganadería atraviesa un momento crítico por la persistencia de lluvias, humedad y frío, con aumento de la mortandad, bajada de producción y problemas sanitarios y de manejo. También alerta del lucro cesante, al prever que, incluso si deja de llover, el agua tardará en retirarse por los aportes de los ríos y la saturación del suelo, y que en muchas áreas no se podrá entrar al campo en más de un mes, comprometiendo la siembra de primavera de hortícolas, algodón, maíz o girasol. La organización reclama una respuesta coordinada de las administraciones para evitar el abandono de explotaciones.
Córdoba: cereal, olivar, cítricos y ganadería bajo presión
En Córdoba, ASAJA Córdoba advierte de daños generalizados en los principales sectores productivos, con especial preocupación por cereal, olivar, cítricos y ganadería. En cereal de invierno, la organización señala que la saturación del suelo está impidiendo sembrar en parte de la superficie y dificultando la nascencia, además de retrasar labores esenciales como abonado y tratamientos herbicidas y fungicidas por la imposibilidad de entrar con maquinaria. Este escenario, añade, favorece hongos de cuello y raíz como Fusarium spp. y Pythium spp., y abre la puerta a hongos aéreos si persisten las condiciones. Su estimación sitúa la reducción de cosecha de cereal en torno al 40% en la provincia, sin descartar pérdidas mayores si continúan las lluvias.
En olivar, ASAJA Córdoba describe asfixia radicular, daños físicos en arboleda, procesos erosivos, aumento de enfermedades y dificultades para realizar labores culturales. Señala una fuerte presencia de aceituna jabonosa (Colletotrichum spp.) que compromete la cosecha actual y de repilo (Fusicladium oleagineum) con impacto sobre producciones futuras, agravado por la falta de acceso para tratamientos y por la pérdida de aceituna caída al suelo sin posibilidad de recogida. La organización estima una reducción de cosecha en torno al 30%, con especial incidencia en áreas como la Vega del Guadalquivir, el norte provincial y municipios como Córdoba, Castro del Río, Baena, Bujalance, Cañete de las Torres o Priego de Córdoba, sobre todo en suelos vertisoles donde el encharcamiento y el viento han provocado incluso el vuelco de olivos de más de diez años. También advierte de daños adicionales por desbordamientos de arroyos que han arrastrado plantaciones de olivar y almendro.
En cítricos, ASAJA Córdoba calcula una caída mínima del 30% al 40% de la cosecha por fruta en el suelo tras lluvias y viento, con hasta el 50% en variedades tempranas como Salustiana o Lane Late, y pérdidas en torno al 30% en variedades tardías, además de daños puntuales por granizo. La organización señala, asimismo, parcelas inundadas o con alto riesgo de inundación y un probable incremento de costes por necesidad de tratamientos fungicidas adicionales y retrasos de recolección.
En ganadería extensiva, la organización menciona problemas en pezuñas por tránsito continuado en zonas húmedas, con infecciones en ovino, y pérdidas significativas de corderos en parideras por frío y lluvias, en un contexto ya afectado por la lengua azul. A ello se suma la falta de pastos por exceso de agua, que obliga a aumentar el aporte de forrajes y eleva costes. ASAJA Córdoba incorpora también daños en infraestructuras y accesos, con explotaciones incomunicadas por desbordamientos, derrumbes y arrastres de muretes, cancelas, alambradas, puntos de captación de agua y sistemas solares.
En este escenario, las organizaciones agrarias y la Junta coinciden en reclamar medidas urgentes de apoyo y flexibilidad administrativa, tanto para aliviar las pérdidas de campaña como para sostener la continuidad de explotaciones que afrontan semanas de trabajos parados, costes al alza y daños difíciles de cuantificar mientras persistan las borrascas.




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