La Generalitat de Catalunya ha decretado este 12 de marzo el cierre definitivo de todos los accesos al Parque Natural de la Sierra de Collserola. Esta drástica medida, adoptada bajo el principio de precaución, responde a la confirmación de 11 nuevos casos de Peste Porcina Africana (PPA) en jabalíes silvestres, uno de los cuales ha sido localizado por primera vez dentro del término municipal de Barcelona, muy cerca del foco detectado recientemente en Sant Just Desvern.

Con estos nuevos hallazgos, la cifra total asciende a 227 jabalíes positivos repartidos en 38 focos notificados dentro de la zona restringida II, que abarca ya 9 municipios, entre ellos Cerdanyola, Sant Cugat, Terrassa y Rubí. A pesar del avance en el medio natural, las autoridades sanitarias transmiten un mensaje de tranquilidad respecto al sector ganadero: tras inspeccionar 45 explotaciones comerciales y analizar a casi 2.000 animales en la zona y sus alrededores, no se ha detectado ni un solo caso en cerdos domésticos. Asimismo, el Ministerio de Agricultura recuerda que la PPA no es una zoonosis, por lo que no supone ningún riesgo de contagio para los humanos, ni por contacto directo ni por el consumo de carne.
Collserola, declarada zona de alto riesgo
Para contener la propagación del virus, todo el parque natural de Collserola ha pasado a considerarse una única unidad de gestión de alto riesgo. En la práctica, esto supone la prohibición estricta de acceder al medio natural —incluyendo zonas boscosas, lleras de ríos, prados y caminos— tanto para las personas como para los animales domésticos. El objetivo es evitar que el movimiento de visitantes disperse la enfermedad y, al mismo tiempo, facilitar el trabajo de los agentes sobre el terreno. Las únicas excepciones a esta restricción contemplan el acceso a viviendas, escuelas, transporte público y aquellas actividades económicas, como restaurantes, que se desarrollen en espacios perimetrados y cuenten con medidas de desinfección.
El control poblacional se ha convertido en la herramienta clave de esta crisis. En la zona de alto riesgo, donde se estima que quedan unos 1.000 ejemplares, el objetivo de la Generalitat es reducir la densidad de jabalíes a cero. Para lograrlo, los Agentes Rurales han intensificado el uso de trampas y anestésicos, logrando capturar a más de un centenar de animales solo en la última semana. Paralelamente, en las zonas de bajo riesgo se están llevando a cabo batidas de caza intensivas y se sigue trabajando en la instalación de vallados en corredores estratégicos para aislar a las poblaciones infectadas.
Un llamamiento a la ciudadanía
Para hacer cumplir estas medidas excepcionales en los 17 municipios afectados, se ha desplegado un amplio operativo interinstitucional que cuenta con Agentes Rurales, Mossos d’Esquadra, Protección Civil, policías locales, Bomberos, Guardia Civil y unidades caninas especializadas. Ante esta situación, las autoridades piden la máxima colaboración ciudadana: es vital no alimentar a los jabalíes, respetar las trampas y vallados instalados, y, en caso de avistar un animal muerto en el medio natural, no tocarlo y avisar inmediatamente al 112.





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