Mediante el envío de una «nota verbal» a Paraguay, país que actúa como guardián legal y depositario de los tratados del Mercosur, la Comisión Europea ha completado el último paso procedimental necesario para activar el acuerdo comercial, en estricta consonancia con la Decisión del Consejo del pasado 9 de enero.
De este modo, el Acuerdo Comercial Provisional (iTA) se aplicará de forma provisional a partir del 1 de mayo entre la UE y todos los países del Mercosur que hayan completado sus procedimientos de ratificación y lo hayan notificado a Bruselas antes de finales de marzo.

Impacto inmediato y la controversia de las salvaguardias
La entrada en vigor de esta fase provisional garantiza la eliminación de los aranceles sobre determinados productos desde el primer día, lo que creará normas predecibles tanto para el comercio como para la inversión transatlántica. Desde la Comisión Europea destacan, con marcado optimismo, que las empresas, los consumidores y los agricultores de la UE podrán empezar a cosechar los beneficios del pacto de forma inmediata. Al mismo tiempo, el Ejecutivo comunitario insiste en garantizar que los sectores más sensibles de la economía europea estén plenamente protegidos mediante «salvaguardias sólidas».
Para facilitar el aprovechamiento de estas nuevas ventajas, la Comisión ha anunciado que los exportadores podrán acceder a información detallada sobre cómo beneficiarse del pacto a través de la plataforma Access2Markets, que pronto contará con todos los datos en línea.
Sin embargo, el relato oficial choca frontalmente con la realidad del sector primario europeo. Las promesas de protección de la Comisión no son suficientes para tranquilizar a los productores, cuyas Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAs) han protagonizado bloqueos en Bruselas en reiteradas ocasiones durante el último año. A nivel europeo, la organización Copa-Cogeca ha advertido de que la aplicación provisional de este acuerdo erosiona gravemente la confianza del campo en las instituciones comunitarias.
La credibilidad comercial de la UE a prueba frente al bloqueo institucional
El comisario de Comercio europeo, Maroš Šefčovič, ha remarcado la importancia institucional de esta activación para Bruselas: «Hoy damos un paso importante para demostrar nuestra credibilidad como socio comercial de primer nivel. La prioridad ahora es convertir este acuerdo UE-Mercosur en resultados concretos, dando a los exportadores de la UE la plataforma que necesitan para aprovechar nuevas oportunidades de comercio, crecimiento y empleo».
Šefčovič concluyó señalando que la aplicación provisional permite al bloque empezar a cumplir sus promesas y alcanzar su máximo potencial en el comercio mundial, todo ello mientras se terminan de completar los «procedimientos democráticos y jurídicos pendientes».
Esta última mención a los «procedimientos pendientes» no es un detalle menor. En la práctica, la decisión de la Comisión Europea de aplicar el acuerdo de forma provisional amparándose en el artículo 218 de los Tratados es una maniobra para sortear el bloqueo del Parlamento Europeo. El pasado mes de enero, una escasa mayoría de eurodiputados votó a favor de suspender el consentimiento final de la Eurocámara hasta obtener un dictamen del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) sobre la legalidad del tratado. Por ello, desde diversos sectores políticos, sociales y agrarios se denuncia a la Comisión por actuar de forma «poco democrática», al adelantarse e ignorar el pronunciamiento pendiente del Parlamento y de la Justicia europea.






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