La Universidad e Instituto de Investigación de Wageningen (WUR), en colaboración con el Gobierno neerlandés, ha iniciado la evaluación de nuevas variedades desarrolladas mediante Nuevas Técnicas Genómicas (NTG). El objetivo es lograr una resistencia acumulada frente al destructivo patógeno Phytophthora infestans y reducir drásticamente el uso de pesticidas químicos.

Este ensayo marca un hito tecnológico para la institución, al producirse once años después de su último gran estudio en campo con patatas bajo el proyecto DuRPh (Resistencia Duradera contra Phytophthora). A diferencia de aquel proyecto —que se basó en métodos tradicionales de transformación genética, enfrentando procesos de aprobación estrictos, altos costes y el rechazo del mercado—, las investigaciones actuales se apoyan en herramientas de edición precisa como CRISPR-Cas.
El aval de la nueva flexibilización europea
El contexto regulatorio en la Unión Europea está experimentando un cambio decisivo. Tras más de dos décadas de estrictas normativas sobre cultivos transgénicos, Bruselas se encamina hacia una flexibilización para las NTG. Esta apertura ampara aquellas modificaciones que, en teoría, podrían ocurrir de forma natural mediante cruzamiento o mutaciones espontáneas. Esto incluye tanto las mutaciones dirigidas mediante CRISPR-Cas como la cisgénesis (inserción de genes de la misma especie), manteniendo el veto regulatorio estricto únicamente para la introducción de genes foráneos.
En los campos de ensayo, las patatas de siembra de la variedad comercial Innovator no muestran diferencias visuales. Sin embargo, su genética ha sido afinada: a un grupo se le han añadido uno o dos genes de resistencia contra el hongo Phytophthora infestans, mientras que a otro se le ha desactivado un gen específico mediante tijeras genéticas CRISPR para potenciar su inmunidad.
Tres tratamientos para medir la eficacia real
Para comprobar la efectividad agronómica de estas modificaciones, el equipo investigador ha diseñado un ensayo de campo basado en tres estrategias de manejo: una parcela sin fumigación, otra con tratamientos regulares y una tercera donde las aplicaciones químicas se rigen estrictamente por la detección de la infección.
«El objetivo es minimizar la necesidad de usar productos químicos», detalla la investigadora Ania Lukasiewicz. No obstante, advierte que la gran variabilidad del patógeno en el suelo exigirá una monitorización constante, ya que el hongo podría llegar a superar las resistencias. «Estas nuevas técnicas facilitan el desarrollo rápido de variedades resistentes, permitiéndonos adelantarnos a la Phytophthora», añade.
Los investigadores prevén que los primeros síntomas de la enfermedad comiencen a manifestarse en el campo a partir de julio, momento en el que se harán evidentes las diferencias entre los distintos tratamientos. La recolección de esta cosecha experimental está programada para finales de septiembre o principios de octubre.






Política de comentarios:
Tenemos tolerancia cero con el spam y con los comportamientos inapropiados. Agrodigital se reserva el derecho de eliminar sin previo aviso aquellos comentarios que no cumplan las normas que rigen esta sección.