El aceite de oliva virgen extra ha perdido 30 céntimos por kilo en origen en solo cuatro semanas, hasta situarse en 4,04 €/kg en la semana del 18 al 24 de mayo, según el sistema Poolred de la AICA. La caída se produce en un contexto de producción a la baja tanto en España como a escala mundial, y con los costes del olivar al alza. COAG denuncia que detrás del desplome no hay fundamentos de mercado, sino una maniobra deliberada de los grandes envasadores para presionar los precios antes del inicio de la próxima campaña.

La paradoja que describe la organización agraria tiene respaldo en los datos oficiales. El aforo del Ministerio de Agricultura sitúa la producción española de la campaña 2025/26 en 1.371.938 t, un 3% menos que la campaña anterior —que fue récord con 1.415.800 t—, mientras que COAG, con datos de campo propios, eleva esa caída al 6%. A escala global, el Consejo Oleícola Internacional estima la producción mundial en 3.440.000 t, un 4% por debajo del máximo de 2024/25. Menos aceite disponible, tanto en España como en el mercado internacional.
Por debajo del coste
El virgen extra ha pasado de 4,34 €/kg a principios de mayo a 4,04 €/kg en la semana del 18 al 24 de mayo, según el sistema Poolred de la AICA. El virgen convencional ha caído de 3,59 €/kg a 3,24 €/kg en el mismo periodo. Las organizaciones agrarias y las cooperativas sitúan el umbral de rentabilidad del olivar tradicional por encima de los 4,50 €/kg; el olivar en seto necesita precios similares para cubrir costes de explotación superiores a los 4.600 €/ha. A eso se suma el encarecimiento acumulado de la energía, los fertilizantes nitrogenados y el gasóleo agrícola desde 2021, agravado por el efecto de la guerra en Irán. COAG estima que entre octubre de 2025 y abril de 2026 el sector ha dejado de ingresar más de 1.000 M€ respecto a los precios de rentabilidad, tomando como referencia ventas de 880.000 t a una media de 4 €/kg.
La organización identifica una secuencia de comportamiento concreta entre los grandes operadores. Primero, acopio anticipado cuando las perspectivas de cosecha eran favorables. Después, paralización de compras: desde la segunda quincena de abril de 2026, según COAG, no se han producido adquisiciones significativas de aceite en origen. Esa parálisis genera incertidumbre entre los productores, que con existencias sin salida pueden verse forzados a vender a precios cada vez más bajos para obtener liquidez, lo que retroalimenta la caída.
El aceite tunecino como palanca
En paralelo, los envasadores estarían cubriendo sus necesidades operativas con aceite importado de Túnez, que registró en 2025 una cosecha récord superior a las 450.000 t según datos del sector recogidos por COAG. La disponibilidad de ese aceite exterior permite a los operadores mantener su cadena de suministro sin necesidad de comprar en origen a precios que los productores consideran mínimamente rentables. La organización subraya que esta dinámica no es ilegal, pero su efecto sobre la formación del precio en origen es directo.
La estrategia tendría además un componente estacional calculado. Con la llegada del verano, las exportaciones de aceite de oliva caen de forma cíclica, lo que reduce la demanda exterior y estrecha aún más las salidas para los productores justo cuando tienen menos alternativas de venta. COAG advierte de que el objetivo final sería condicionar la formación de precios de la campaña 2026/27 antes de que comience, generando expectativas bajistas que debilitan la posición negociadora de más de 350.000 olivareros y 2,75 millones de ha de olivar en España.
Estas conclusiones están recogidas en el informe ejecutivo sobre precios del aceite de oliva en origen publicado por COAG en mayo de 2026, elaborado con datos del Ministerio de Agricultura, el sistema Poolred de la AICA y el Consejo Oleícola Internacional.






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