Los ministros de Agricultura del G7 se reunieron ayer por videoconferencia para intentar articular una respuesta a la crisis de suministro de fertilizantes desencadenada por el cierre del estrecho de Ormuz. La cita, extraordinaria y convocada bajo la presidencia francesa del grupo, concluyó sin medidas concretas pero con una posición conjunta que alimentará la cumbre de jefes de Estado prevista en Évian del 15 al 17 de junio.

Por el estrecho bloqueado transita alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de urea. El golfo Pérsico, donde el gas natural barato hace rentable fabricar fertilizantes nitrogenados, ha quedado prácticamente aislado del mercado internacional desde que estalló el conflicto en Oriente Próximo a finales de febrero. Las consecuencias ya se proyectan sobre las próximas campañas: los agricultores aseguraron su aprovisionamiento para 2026, pero a partir del verano tendrán que decidir qué hacen para las siembras de cereales de invierno —trigo y cebada—. Las cosechas de 2027 están en juego. Para los países asiáticos y africanos más dependientes del golfo Pérsico, que en algunos casos cubren hasta el 80% de sus necesidades con esos fertilizantes, el horizonte es el riesgo directo de hambrunas.
Dos problemas, una factura
La FAO, la OCDE y el Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas (AMIS) presentaron en la reunión análisis sobre los riesgos a medio y largo plazo. Las Perspectivas Económicas de la OCDE, publicadas la semana pasada, cifran el encarecimiento de los fertilizantes entre el 39% y el 59% según los componentes. Pero la crisis no se limita a los abonos: el comunicado de la Comisión Europea señala también la escasez de combustibles agrícolas como segundo problema directo para los agricultores europeos, con cuellos de botella en las cadenas de suministro que agravan la presión sobre los costes de producción. «Nuestros agricultores no pueden absorber esto solos», escribió en X la ministra francesa de Agricultura, Annie Genevard, anfitriona de la videollamada, donde cifró en un 30% el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados en Francia desde febrero.
Acuerdo de mínimos con vista a Évian
Junto a Genevard participaron los titulares de Agricultura de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón, el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, y representantes de la FAO, la OCDE y el AMIS. El comunicado del Ministerio de Agricultura francés recoge que los ministros acordaron trabajar conjuntamente para asegurar los aprovisionamientos de fertilizantes e insumos esenciales, reducir la dependencia de los fertilizantes fósiles y reforzar el intercambio de información en investigación e innovación. El grupo subrayó también la necesidad de «mercados transparentes y previsibles» para estabilizar las cadenas de suministro. «Este es solo el primer paso. Nuestro trabajo servirá de base para la cumbre de jefes de Estado en Évian dentro de una semana. La soberanía alimentaria también se construye en el G7», escribió Genevard en la misma red social.
El plan europeo sobre la mesa
La Comisión Europea acudió a la reunión con trabajo previo. El mes pasado, Hansen presentó el Plan de Acción sobre Fertilizantes de la UE, que combina medidas inmediatas orientadas a garantizar la asequibilidad y la seguridad del suministro con un horizonte más largo para reforzar la producción interna y acelerar la transición hacia fertilizantes biológicos, bajos en carbono y circulares. El objetivo declarado por la institución es aliviar la presión sobre los agricultores mediante una cooperación más estrecha con los socios del G7.






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