El 23 de junio de 2016 los británicos votaron a favor de abandonar la Unión Europea. Una década después, Reino Unido mantiene su posición como tercer mercado para la exportación española de frutas y hortalizas, tras Alemania y Francia, pero el camino hasta ahí ha estado marcado por nuevas exigencias administrativas, un incremento sostenido de costes y una creciente presión competitiva de países terceros.

Los datos de Aduanas e Impuestos Especiales procesados por FEPEX muestran que entre 2016 y 2025 el volumen exportado a Reino Unido cayó un 16,6 %, pasando de 1,55 Mt a 1,29 Mt, mientras que el valor creció un 29,5 %, desde 1.753 M€ hasta 2.270 M€. Tomando como referencia 2021, primer ejercicio tras la salida efectiva del mercado único, el volumen retrocede un 14,4 % y el valor avanza un 8,1 %.
Más precio, pero no más rentabilidad
Esta divergencia entre volumen y valor apunta a un escenario de precios de venta más altos, pero también de costes mayores. Según FEPEX, el incremento del valor no puede interpretarse automáticamente como una mejora equivalente de la rentabilidad, dado el encarecimiento de las operaciones y la presión competitiva en el mercado británico.
Desde enero de 2021, los exportadores deben presentar la declaración aduanera y el certificado de conformidad de las normas de comercialización para la mayoría de las frutas y hortalizas frescas. Ambos requisitos han sido asumidos por el sector. La obligatoriedad del certificado fitosanitario, también prevista desde 2021, ha ido retrasándose en varias ocasiones por su complejidad y el alto coste derivado de los controles. Para productos de riesgo medio y no riesgo, su entrada en vigor no está prevista hasta enero de 2027. Para flores, plantas y patata, considerados de alto riesgo por las autoridades británicas, el certificado ya es exigible desde hace años.
La negociación SPS, en el horizonte
En paralelo, la Comisión Europea y Reino Unido negocian un protocolo sanitario y fitosanitario (SPS) cuyo objetivo es evitar la aplicación de estos controles. Su resolución condicionará en buena medida las perspectivas del sector exportador para los próximos años.
El nuevo marco ha tenido un impacto directo en la estructura de costes: las certificaciones y los procedimientos aduaneros han encarecido las operaciones, los retrasos logísticos han añadido costes de gestión y el sector ha tenido que absorber una parte de ese sobrecoste sin poder repercutirlo íntegramente en el precio final.
El avance de los países terceros, el otro gran cambio
Junto al incremento de costes, el otro gran cambio estructural que ha traído el Brexit ha sido el avance de los proveedores extracomunitarios en el mercado británico. La salida del Reino Unido de la UE ha abierto la puerta a una competencia creciente de países terceros que operan en condiciones arancelarias y administrativas más favorables, intensificando la presión sobre el sector hortofrutícola español.







Política de comentarios:
Tenemos tolerancia cero con el spam y con los comportamientos inapropiados. Agrodigital se reserva el derecho de eliminar sin previo aviso aquellos comentarios que no cumplan las normas que rigen esta sección.