El Departamento de Agriculturamde Cataluña ha hecho un balance positivo del primer año del plan de control poblacional (PCP) del jabalí en el macizo de Rocacorba, activado en junio de 2025 para reducir los daños agrícolas y los accidentes de tráfico en una de las zonas con mayor conflictividad de la región.

Según los datos actualizados a 22 de junio de 2026, se han realizado 784 actuaciones que han permitido abatir 2.136 jabalíes, una cifra que supera el objetivo mínimo anual fijado en 1.779 ejemplares. El grueso de las capturas del primer año (90,1%) ha sido ejecutado por los titulares cinegéticos, aunque también se han autorizado actuaciones puntuales de titulares de explotaciones agrarias en las zonas de mayor incidencia, con la participación adicional del Cuerpo de Agentes Rurales.
Diez de doce, pero no todos
El cumplimiento de los objetivos ha sido desigual en el territorio: diez de las doce áreas privadas de caza han alcanzado o superado los mínimos exigidos, pero dos cotos, situados en la zona núcleo del plan, siguen por debajo de los niveles requeridos. Ante esta situación, el Gobierno catalán estudia declarar estas zonas en emergencia cinegética para activar equipos públicos que refuercen las actuaciones de cazadores y titulares agrarios. El seguimiento de campo indica además que la presencia de jabalíes en zonas agrícolas sigue siendo elevada en determinados puntos del macizo, pese al aumento de la presión cinegética.
En seguridad vial, entre el 1 de septiembre y el 30 de abril se registraron 21 accidentes de tráfico con jabalí, por debajo de los 27 del mismo período del año anterior, aunque el Departamento mantiene la vigilancia en este ámbito.
El plan, con una vigencia de cinco años, afecta a 12 áreas privadas de caza distribuidas en 16 términos municipales de las comarcas de la Selva, el Pla de l’Estany, el Gironès y la Garrotxa. Combina la caza ordinaria con métodos excepcionalmente autorizados, como el arma de fuego durante la noche y las cajas de captura en vivo, y establece una zonificación según el análisis de riesgo, priorizando las capturas de hembras y de individuos jóvenes frente a machos y adultos, con el objetivo de que el 70% de las capturas sean hembras y el 80% ejemplares jóvenes, para incidir en la productividad de la población.
La cosecha, un imán temporal
Con la maduración del trigo y la proximidad de la cosecha, los campos de cultivo se convierten en un recurso alimenticio especialmente atractivo para el jabalí. El Departamento explica que la elevada presencia de ejemplares detectada durante los vuelos nocturnos responde a esta concentración temporal en los cultivos, un patrón que no implica necesariamente un aumento de la población, sino una redistribución de los ejemplares en función de la disponibilidad de alimento, y que eleva la probabilidad de daños hasta el momento de la cosecha.
El Departamento no descarta nuevas medidas adicionales en los cotos con peores resultados, incluidas actuaciones extraordinarias, con el objetivo de reducir la presión sobre el sector agrario.








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