La campaña de cereal en la provincia de Alicante ha concluido con una merma de producción de entre el 25% y el 30% respecto al potencial esperado, según el balance de ASAJA Alicante. El cultivo logró esquivar la sequía extrema y el pedrisco, pero las altas temperaturas de finales de primavera frenaron el cuajado del grano y la presión de la fauna salvaje siguió mermando las parcelas cerealistas.

Como consecuencia, los rendimientos en las comarcas de secano se han situado entre 1.500 y 1.600 kilos por hectárea, por debajo de las previsiones iniciales, de acuerdo con la organización agraria.
A este escenario se ha sumado la activación del nivel 3 del Plan frente al Riesgo de Incendios Forestales, que ha restringido la siega en numerosas jornadas del tramo final de la campaña. ASAJA Alicante sostiene que los agricultores cumplen estrictamente los protocolos de prevención por ser los primeros interesados en evitar incendios, y denuncia que en varias jornadas se impidió cosechar incluso cuando las condiciones sobre el terreno permitían trabajar con seguridad. Así lo constataron técnicos de la organización durante una visita a las zonas productoras, donde las temperaturas rondaban los 22-26 grados tras una noche de rocío que ya había retrasado el inicio de la recolección. Ante este tipo de situaciones, el colectivo reclama que, si se prohíbe segar por riesgo de incendios, la Administración compense las pérdidas asumidas por los agricultores.
Cultivar más caro de lo que se cobra
A las pérdidas de producción se suma el encarecimiento del gasóleo agrícola y los fertilizantes, que continúa reduciendo el margen de las explotaciones. Durante la campaña, la cebada ha cotizado entre 190 y 200 €/t y el trigo entre 220 y 230 €/t, precios que siguen lejos del umbral de rentabilidad, que la organización sitúa en torno a los 240 €/t. La entidad subraya además que España sigue siendo deficitaria en producción de cereal y depende en gran medida de las importaciones para abastecer la demanda nacional, especialmente la destinada a alimentación animal, lo que considera incoherente mientras el sector no logra precios que hagan viable seguir cultivando.
Por ello, ASAJA Alicante reclama al Ministerio de Agricultura medidas urgentes: una rebaja del coste del gasóleo agrícola, ayudas que compensen el alza de los insumos, el reconocimiento económico de los servicios ambientales que presta el sector y un ajuste del precio de venta del cereal a los costes efectivos de producción, tal y como establece la Ley de la Cadena Alimentaria.
Una vez cerrada la campaña, la organización solicitará una reunión con la Conselleria para analizar esta problemática y consensuar medidas que compatibilicen la prevención de incendios con la viabilidad de las explotaciones, en un contexto de cambio climático en el que este tipo de situaciones, advierte, serán cada vez más frecuentes.







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