Después de una campaña 2025 marcada por una fuerte sobreproducción europea, los productores franceses habían reducido su superficie de cultivo para reequilibrar el mercado. El choque climático de 2026 trastoca ahora ese cálculo: según las estimaciones de la Unión Nacional de Productores de Patata de Francia (UNPT), los rendimientos alcanzan niveles históricamente bajos y la producción del país podría retroceder con fuerza en todos sus destinos —mercado en fresco, transformación industrial y fécula—. Ante esta situación, la organización reclama una respuesta inmediata tanto de la cadena de valor como de los poderes públicos.

Tras cinco episodios sucesivos de ola de calor y un déficit hídrico excepcional, la UNPT calcula un rendimiento medio nacional en patata de consumo de unas 37,4 t/ha, frente a las 43,5 t/ha de 2025 y las 43,1 t/ha de media de los últimos cinco años. Sería, según sus estimaciones, el rendimiento más bajo registrado en más de 30 años, solo comparable al episodio ya histórico de 2022.
Este golpe se suma a la reducción de superficie que los productores ya habían aplicado tras la sobreproducción de 2025, del 10% en Francia y del 11% en el noroeste de Europa (además de Francia, Alemania, Holanda y Bélgica). La combinación de ambos factores llevaría, según los cálculos de la organización, a una caída de la producción francesa del orden del 23% en un año, cerca de dos millones de toneladas menos de patata de consumo que en 2025.
A la debilidad de los volúmenes se añadiría, siempre según la UNPT, una cosecha más heterogénea, con calibres más pequeños, contenidos de materia seca variables y, en ocasiones, trastornos fisiológicos. La organización insiste en que los pliegos de condiciones y los criterios de recepción de los compradores deberán adaptarse a la realidad de la cosecha de 2026 para aprovechar todo el volumen disponible y no agravar las pérdidas económicas de los productores.
La UNPT pide repartir el impacto en toda la cadena
Ante esta situación excepcional, la UNPT reclama a todos los actores del sector que asuman las consecuencias económicas de la nueva realidad de la cosecha, con respuestas que deberán construirse en el diálogo entre productores y compradores, en particular dentro de las interprofesionales CNIPT y GIPT.
Para numerosas explotaciones, la caída de los rendimientos implica que parte de los volúmenes contratados no podrá producirse. La UNPT señala que no aceptará que los productores se vean obligados a comprar o compensar por su cuenta en el mercado libre los volúmenes que no hayan podido producir por las condiciones climáticas excepcionales, y defiende que el riesgo climático debe permitir adaptar con transparencia los volúmenes contractuales a la realidad de la cosecha, respetando los compromisos de cada parte.
Ante la magnitud de las pérdidas económicas para los productores, que la UNPT calcula en al menos 400 M€, la organización pide al Estado que anticipe ya un dispositivo excepcional de apoyo a los productores más afectados, que les permita absorber parte del golpe.






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