Costes de producción disparados; productos de fuera que entran sin las mismas reglas de producción; abusos de la gran industria y la gran distribución; episodios climáticos extremos, y una inacción política que nos ahoga. Así es como estamos los agricultores y agricultoras, y la situación es insostenible. Hace años que hacemos equilibrios para no tirar la toalla, pero cada vez es más difícil.

Con la situación actual, muchos sectores agrarios ni siquiera cubren costes de producción. Encadenan una crisis tras otra hasta convertirlas en un problema estructural que pone en riesgo la soberanía alimentaria. Depender de un modelo basado en las exportaciones y las importaciones puede convertir los alimentos en un arma de guerra. En los últimos discursos del presidente de la Generalitat sobre el futuro del país no se ha hablado de agricultura, ganadería o soberanía alimentaria en ningún momento, pero si queremos comer, tenemos que tener producción propia y eso solo será posible con un campesinado que trabaje.
Ya no tenemos más tiempo. La evolución de las personas afiliadas por cuenta propia a la Seguridad Social por actividades agrarias en Cataluña entre 2000 y 2026 ha disminuido en 17.072 personas. Hemos pasado de 37.167, que ya es una cifra muy baja, a 20.095, un 45,93% menos. No podemos permitirnos perder ni un agricultor o agricultora más. Tenemos que hacer entender al Govern que somos un sector esencial y que necesitamos respirar para sobrevivir. Por todas estas crisis reiteradas, desde Unió de Pagesos de Catalunya hemos elaborado una plataforma reivindicativa en la que exigimos unos precios remuneradores, para lograr que la actividad del campesinado permita la resiliencia de las personas dedicadas al sector, para que dispongan de beneficios y puedan innovar y adaptarse a los retos actuales y futuros. Pero para ello es necesario que las administraciones intensifiquen la lucha contra el incumplimiento de la Ley de la cadena alimentaria y combatan la competencia desleal de las importaciones de fuera de la Unión Europea.
Los costes de producción tienen que ser asumibles. Hace falta un IVA reducido para todos los bienes y servicios necesarios para la producción agraria y que se establezca un gasóleo profesional. Para garantizar un relevo generacional y asegurar el abastecimiento de alimentos a la sociedad hay que hacer efectivos los mecanismos que impidan la especulación de la tierra y del agua. Y para ello necesitamos la redacción del Plan Territorial Sectorial Agrario de Cataluña para cumplir con los preceptos de la Ley de Espacios Agrarios. No podemos perder ni un palmo más de suelo agrario.
El escaso suelo agrario que ahora tenemos también está en juego por los daños que provocan las sobrepoblaciones de fauna salvaje y que denunciamos desde hace más de 25 años. Unió de Pagesos presentó a los grupos parlamentarios una propuesta de ley catalana de gestión sostenible de la fauna cinegética; una ley para la que nadie tiene la valentía política suficiente para presentarla y debatirla.
Para seguir ejerciendo como agricultores necesitamos la implicación de todo el Govern; por eso, exigimos que establezca unas ayudas directas al campesinado profesional catalán, dentro del marco de los presupuestos de la Generalitat. Legalmente, tiene las herramientas para hacerlo. Solo hace falta voluntad y conciencia política. Estaremos en los despachos y en la calle las veces que haga falta por la tierra, por el país y por el mañana. Ahora, más que nunca, ¡Pagesia o Foc!
Versión traducida al español del artículo original publicado en catalán.




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