Un estudio realizado por investigadores belgas ha analizado el impacto de las semillas de maíz tratadas con imidacloprid en la mortalidad de las abejas. El estudio se realizó con 16 apiarios y terrenos cultivados con semilla tratada así como con otros terrenos sembrados con semilla no tratada, todos ellos situados en un radio de 3.000 m alrededor de los apiarios. Se tomaron muestras de miel, cera y abejas.
Los resultados del estudio mostraron que había una correlación significativa entre el número de colonias por apiario y las tasas de mortalidad en el apiario. Además, las tasas de mortalidad fueron inversamente proporcionales a la superficie de los campos de maíz tratados y no tratados con imidacloprid, lo que sugería que el insecticida no interaccionaba con las abejas. También se detectó que un elevado número de muestras contenían acariciadas, que bien estaban prohibidos o eran ineficaces contra la Varroa destructor.






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