En su reacción ante los nuevos planes de la Comisión Europea con vistas a detener la pérdida de biodiversidad, el Copa-Cogeca advierte ante el riesgo de que se impida la competitividad de los agricultores. El sector agrario, además de producir alimentos, dispone de una capacidad única para proporcionar a la sociedad una contribución positiva en materia de biodiversidad. Por lo tanto, se requieren soluciones favorables a todas las partes, que resulten en un «crecimiento ecológico» y que permitan a los agricultores detener la pérdida de biodiversidad a la par que producir alimentos de manera sostenible.
En palabras del Secretario General del Copa-Cogeca, Pekka Pesonen, «los agricultores, junto con los gestores forestales, desempeñan un papel clave a la hora de preservar los paisajes culturales, evitar el abandono de las tierras y, por consiguiente, mantener la biodiversidad y los servicios al ecosistema que ésta proporciona. Además, están más que dispuestos a integrar prácticas agrícolas respetuosas con la biodiversidad en sus actividades diarias. Ya se han conseguido
resultados positivos mediante medidas agroambientales y de protección de la biodiversidad, de aplicación voluntaria. Por ejemplo, en zonas en las que conviven superficies agrícolas y de bosque, en las cuales el potencial para la biodiversidad es especialmente elevado, los enfoques cooperativos han funcionado bien».
No obstante, puesto que el mercado no remunera los esfuerzos realizados para frenar la pérdida de biodiversidad, se necesita apoyo financiero para permitir que los agricultores desarrollen su actividad en beneficio de la biodiversidad, sin poner en peligro su viabilidad, rentabilidad y competitividad. Asimismo, se necesita formación profesional y servicios de sesoramiento que proporcionen a los agricultores las capacidades de que precisan.
Igualmente, «en un futuro, serán de extremada importancia los enfoques innovadores que favorezcan el mantenimiento de un sector agrícola productivo y, al mismo tiempo, capaz de proporcionar beneficios medioambientales; frente al aumento de la demanda mundial de alimentos y a la competencia por las tierras. Los agricultores son plenamente conscientes de su
responsabilidad en cuanto a la conservación de la diversidad genética de los animales y las plantas empleados para la reproducción, ya que son parte inherente de la biodiversidad y contribuyen a la conservación de hábitats de gran valor. El mantenimiento de la diversidad genética, incluyendo las variedades vegetales que aún no se emplean en la producción agrícola, será cada vez más importante en el contexto del cambio climático. Se debería permitir que la agricultura y la gestión forestal respondan también al aumento de la demanda de bioenergías y biomateriales, además de contribuir a la aplicación de la nueva estrategia de la UE para la biodiversidad.




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