El mercado de la patata mantiene buen ritmo. Los precios medios de la patata en España a lo largo del mes de marzo se han mantenido en una horquilla de 30-35 céntimos/kg, según los datos del Ministerio de Agricultura. Estos precios son superiores a los de 2012, que fue un año de precios adecuados para los productores, aunque inferiores a los 2013, que fue un año especialmente excepcional por los altos precios registrados, sobre todo al inicio de la campaña. En la primera quincena de marzo de 2013, los precios rondaron los 45 €/100 kg para alcanzar el máximo de 65 €/100 kg entre finales de marzo y principios de abril.
2013 fue un año sin precedentes en precio como consecuencia de la escasez de producto en el mercado, no solo en el español sino también en el comunitario. Esta deficiencia de oferta estuvo ocasionada, entre otros factores, por la mala cosecha de patata en el Reino Unido en 2012, que se redujo en un 24% frente al año anterior (en torno a un millón de toneladas de patatas menos), lo que provocó que las exportaciones francesas hacia el mercado británico se multiplicaran por cinco.
De cara a la campaña 2014, aunque todavía no se tienen datos oficiales de siembra en España, se estiman unos niveles similares a los del año anterior en el que se alcanzaron 71.053 ha y 2,2 Mt, de acuerdo con los datos del Ministerio de Agricultura.
Las perspectivas de mercado estarían condicionadas por varios factores, como la evolución de las exportaciones francesas, cuyos operadores cuentan todavía con existencias. También podría a influir como se desarrolla el cultivo en el sur de España. En Andalucía, tanto la producción como la superficie de siembra se redujeron en 2013. Este año se espera un aumento, especialmente en la patata extratemprana, pero en conjunto, las siembras andaluzas se mantendrían por debajo de los niveles de 2012. El consumo, un tercer factor de influencia, es probable que se mantenga en los mismos valores que en 2013.
Si se conjuga una buena producción en el sur con una buena oferta de patata francesa, el mercado podría adolecer de un exceso de oferta a lo largo de mayo y principios de junio, lo que se podría dejar sentir en los precios pagados al agricultor. Comunidades como Castilla y León que empieza su comercialización a finales de julio, puede contar con la ventaja de que cuando el grueso de su producción salga al mercado, éste ya podría estar descongestionado. No obstante, las estimaciones esbozadas están condicionadas a la evolución de muchos factores, como por ejemplo la meteorología.
El sector cada vez está más profesionalizado, y los agricultores más profesionales optan por suscribir contratos de compra-venta de patatas, lo que es muy recomendable, porque de esta manera se acotan riesgos, tanto para el productor como para el operador.
Los expertos consideran que el agricultor tendría que seguir dos reglas de oro para afrontar la cambiante coyuntura del mercado: 1. Contar con un operador al que vender su producción, y en la medida de lo posible, suscribir un contrato entre ambas partes y 2. Sembrar la variedad de patata que el operador demande y comercializarla en el momento establecido por éste .








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