El sector lácteo español cerró 2025 con una cifra histórica de importaciones, pero el dato que más preocupa a la industria no es el volumen total, sino su composición: cada vez llega más producto terminado y menos leche cruda para transformar en España. Así lo advierte el Barómetro del Sector Lácteo elaborado por la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL).

De materia prima a producto acabado
España ya superaba el millón de toneladas importadas antes de que se eliminaran las cuotas lácteas europeas en 2015, pero entonces la mayor parte correspondía a leche cruda que la industria nacional procesaba. El nuevo Barómetro de FeNIL señala que ahora el crecimiento se concentra en productos ya elaborados —queso, leche envasada, yogures— procedentes principalmente de Alemania, Países Bajos y Francia. Aplicando los factores de conversión estándar, España estaría importando el equivalente a más de 5 millones de toneladas de leche en origen, con la transformación y el valor añadido quedando fuera de sus fronteras.
Evolución import-export de productos lácteos (toneladas)
Fuente: Barómetro del Sector Lácteo, FeNIL (2026)
El informe atribuye este vuelco a varios factores convergentes: la caída de la producción de leche en las explotaciones españolas desde 2022, el aumento de la demanda interna —más población y más turismo— y la pérdida de competitividad de la leche española como materia prima frente a la de otros países europeos. Como consecuencia, según FeNIL, España se ha convertido en el país de la UE con mayor déficit comercial en lácteos. El saldo negativo de la balanza exterior alcanzó en 2025 su peor nivel desde 2017, según se desprende de los datos del barómetro.
Exportaciones récord, pero insuficientes para compensar
El barómetro también recoge un dato positivo: las exportaciones del sector alcanzaron niveles máximos en 2025, consolidando la presencia del producto español en mercados internacionales exigentes. Sin embargo, la federación subraya que ese crecimiento avanza a un ritmo sensiblemente inferior al de las importaciones, lo que agrava el desequilibrio de la balanza comercial.
A esa presión estructural se suma la incertidumbre generada por los aranceles impuestos por Estados Unidos y China a determinados lácteos de la UE, un contexto que, según FeNIL, hace aún más necesario garantizar un marco de comercio internacional estable y predecible.
Ante este diagnóstico, la federación señala que las industrias españolas tienen capacidad para procesar más leche nacional e incrementar su producción, pero que ello requiere poder acceder a la materia prima a precios competitivos. Su director general ha indicado que la única forma de asegurar el futuro del tejido industrial y ganadero español pasa por que los consumidores elijan productos elaborados en España con leche española.





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