La Mesa Regional de Frutos Secos de Andalucía estima una producción de almendra de 46.749 toneladas para la presente campaña, un repunte de casi el 18 % respecto al año pasado que devuelve a la región el liderazgo nacional del cultivo.

Este aumento productivo se apoya fundamentalmente en la expansión de la superficie de trabajo, que suma 10.289 nuevas hectáreas en toda la comunidad autónoma. A este factor estructural se une el alivio hídrico que han supuesto las precipitaciones del otoño y el invierno, que han recargado las reservas del suelo y asegurado dotaciones de riego óptimas para afrontar el ciclo, según los datos del aforo elaborado por las organizaciones agrarias y cooperativas del sector junto a la Consejería de Agricultura.
La otra cara de un año lluvioso es la proliferación de enfermedades fúngicas, cuyo control será determinante para consolidar el volumen esperado en el campo. Sin embargo, el principal revés meteorológico de la campaña no ha sido el agua, sino el frío. A finales de marzo, una severa helada que desplomó los termómetros hasta los seis grados bajo cero golpeó al cultivo en plena fase de floración y cuajado. El temporal ha destruido casi la totalidad de la cosecha esperada en las comarcas septentrionales de Granada y ha provocado mermas importantes en puntos de Almería, Jaén y el norte de Málaga.
El clima dibuja un mapa productivo de contrastes
Esta dualidad meteorológica ha generado un escenario asimétrico entre provincias. Sevilla se erige como el principal motor de crecimiento, disparando su previsión un 47 % hasta las 17.692 toneladas, muy favorecida por la pluviometría y la entrada en carga de cerca de mil hectáreas de regadío. Córdoba también experimenta un fuerte ascenso para situarse rozando las 11.800 toneladas, mientras que provincias con menos tradición almendrera como Cádiz y Huelva anotan crecimientos relativos espectaculares que garantizan un buen desarrollo de la recolección.
En el extremo opuesto, el impacto del hielo hunde a la mitad las expectativas en Granada, que no llega a las 5.000 toneladas pese a ser la provincia que más superficie de secano ha incorporado al censo autonómico. Almería logra salvar el ejercicio con un leve incremento que supera las 5.200 toneladas, mientras que Jaén y Málaga consiguen sostener aumentos moderados a pesar de los siniestros localizados en sus respectivos territorios.
Por su parte, el frío tardío ha castigado con especial virulencia al cultivo ecológico, fuertemente arraigado en los altiplanos granadinos y almerienses. La Mesa Regional cifra el volumen de almendra ecológica en 3.238 toneladas, una cantidad que ya está integrada en el aforo general y que se nutre de las más de 53.400 hectáreas certificadas bajo este modelo agronómico en el campo andaluz.





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