El precio medio del litro de leche en Galicia se sitúa en 44,4 céntimos, frente a los 46,4 céntimos de la media estatal, una diferencia que se agrava con el alza de los costes de producción derivada de la inestabilidad geopolítica internacional y de los efectos de la sequía de los últimos meses. Ante esta combinación de factores, Unións Agrarias ha alertado de la situación cada vez más preocupante que atraviesan las explotaciones lácteas gallegas.

La comparación con otras comunidades productoras resulta, según la organización, especialmente significativa: Asturias alcanza los 49,1 céntimos/litro, Cantabria los 48,4 y Castilla y León los 47,2. Unións Agrarias considera incomprensible que la principal potencia productora de leche de España sea, al mismo tiempo, el territorio donde peor se paga a sus ganaderos, y recuerda que Galicia concentra alrededor del 40% de la producción española, lo que hace que el elevado peso de su producción tire a la baja de la propia media estatal.
Costes al alza y sequía
La situación se produce, además, en un momento de fuerte incremento de los costes. La inestabilidad internacional y el encarecimiento de la energía y las materias primas están repercutiendo en el gasóleo agrícola, los fertilizantes, los servicios agrarios y la alimentación animal. A ello se suman los efectos de una sequía que Unións Agrarias ha estimado en 164,1 millones de euros de pérdidas en la producción gallega de forrajes y pastos, lo que reduce las reservas propias de las explotaciones y las obliga a aumentar la compra de alimentación.
La organización ya advirtió de que el encarecimiento de las materias primas para piensos, junto al resto de factores, puede suponer entre 4 y 5 céntimos adicionales de coste por cada litro de leche producido. Alimentar al ganado representa alrededor del 60% de los costes de una explotación láctea, por lo que esta situación tendrá efectos durante los próximos meses y no desaparecerá con el fin de la campaña de recolección.
La ley de la cadena alimentaria tiene que cumplirse
Ante esta realidad, Unións Agrarias considera imprescindible confrontar los precios ofrecidos por las industrias con los costes efectivos de producción de las explotaciones. La Ley de la Cadena Alimentaria establece que el precio que perciba un productor primario debe ser superior al total de los costes asumidos para producir, por lo que, para la organización, no resulta admisible que la subida de los insumos sea soportada exclusivamente por el eslabón más débil de la cadena mientras se sigue presionando a la baja el precio en origen.
Unións Agrarias reclama por ello una actuación coordinada y reforzada de los organismos competentes en materia de control de la cadena alimentaria, tanto a nivel estatal como gallego, para comprobar que los contratos y los precios que se están aplicando cumplen la legislación. La organización considera necesario intensificar las inspecciones y actuar sobre los operadores que estén adquiriendo leche a precios incompatibles con los costes efectivos de producción, con sanciones eficaces y transparencia sobre los responsables cuando se acrediten incumplimientos. La vigilancia, añade, debe extenderse igualmente a la distribución, para evitar que la leche vuelva a utilizarse como producto reclamo o que las estrategias comerciales de los últimos eslabones de la cadena trasladen la presión hacia atrás hasta las explotaciones.
Evitar una nueva destrucción del tejido productivo
Unións Agrarias advierte de que Galicia no puede afrontar una nueva crisis de rentabilidad que acelere el cierre de explotaciones. El sector lácteo constituye, según la organización, uno de los principales motores económicos del rural gallego, genera actividad y empleo y sostiene buena parte de la economía de numerosas comarcas. Por ello, de cara a las próximas renovaciones contractuales, reclama que la evolución real de los costes se traslade al precio de la leche.
«Estamos ante una situación muy clara: baja el precio que recibe el ganadero mientras sube prácticamente todo lo que precisa para producir. Si queremos mantener explotaciones, generar sustitución generacional y conservar la capacidad productiva de Galicia, esa ecuación tiene que cambiar», señala Unións Agrarias.
La organización reclama a la industria, la distribución y las administraciones que asuman su responsabilidad: la rentabilidad de las granjas, sostiene, no puede seguir siendo la variable de ajuste de la cadena láctea.





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