El Gobierno ha anunciado para la próxima semana nuevas medidas ante el aumento de los costes energéticos, y la industria cárnica reclama formar parte de la respuesta. La Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE) y la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (FECIC) han advertido del fuerte impacto que la escalada de la energía y los combustibles está teniendo sobre las empresas del sector, y piden que las ayudas no se limiten al sector primario.

Según las organizaciones, el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista ha sido de 141,03 €/MWh durante los primeros veinte días de septiembre, frente a los 59,65 €/MWh del mismo periodo de 2025, un incremento superior al 136%. El gas, según los datos de MIBGAS, cotiza a 75,53 €/MWh, un 68% más que la media cercana a los 44,9 €/MWh de junio, y el gasóleo acumula, antes de impuestos, una subida próxima al 68% desde el inicio de la actual crisis geopolítica. Ese encarecimiento afecta a las flotas propias y, cuando el transporte está externalizado, acaba trasladándose a las tarifas logísticas.
ANICE y FECIC subrayan que la industria cárnica tiene una exposición especial por la necesidad de mantener consumos elevados y continuos en mataderos, salas de despiece, secaderos y almacenes frigoríficos. «La cadena de frío tiene que funcionar las 24 horas del día, los 365 días del año», ha señalado el secretario general de FECIC, Ignasi Pons. Las inversiones en autoconsumo fotovoltaico permiten amortiguar parte del aumento —las horas supersolares, de 11:00 a 18:00, han promediado unos 39 €/MWh en septiembre frente a los 201,55 €/MWh del resto del día—, pero no eliminan la exposición durante la noche.
ANICE y FECIC recuerdan que las organizaciones agrarias ya han reclamado medidas inmediatas y han anunciado movilizaciones. «Nosotros no tenemos tractores que sacar a la carretera, pero tenemos muchas razones para reclamar protección», ha afirmado el director general de ANICE, Giuseppe Aloisio.
Entre sus peticiones figuran acceder a los mecanismos extraordinarios de compensación energética que apruebe el Gobierno, avanzar hacia el reconocimiento de la industria cárnica como intensiva en consumo energético o hacia un tratamiento equivalente, y extender al transporte y la logística de la cadena alimentaria las medidas que se adopten sobre los combustibles. También reclaman reforzar los incentivos al autoconsumo fotovoltaico, el almacenamiento y la eficiencia, facilitar la cogeneración y los contratos de suministro a largo plazo (PPA) a las pymes, y una estrategia energética específica para la industria alimentaria.
Pons ha recordado que esta es la segunda crisis energética que afronta el sector en menos de cinco años y ha defendido que la energía se ha convertido en un factor estructural de competitividad.





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