Una cuarta parte de los niños matriculados en centros de educación infantil, preescolar, primaria y secundaria de la Unión Europea participó en el programa escolar de la UE durante el curso 2024/25, según los datos más recientes que la Comisión Europea ha dado a conocer con el regreso a las aulas. El 70,2 % de los participantes asistía a escuelas primarias.

Los niños de más de 143.000 centros de toda la UE recibieron 61.570 t de frutas y verduras frescas, 1,07 Mhl de leche potable y 2.620 t de queso y cuajada. Según la Comisión, el programa fomenta los hábitos alimenticios saludables y reconecta a los niños con la agricultura y con los alimentos que consumen.
A ello se sumaron actividades educativas: 1,3 millones de niños visitaron granjas o lugares similares y 2,8 millones participaron en actividades de huertos escolares.
En el curso 2024/25 se invirtieron 356 M€ en el programa, de los que 188 M€ correspondieron a la contribución de la UE y 168 M€ a la financiación nacional. Esta última aumentó en unos 33 M€ respecto al curso anterior, lo que, a juicio de Bruselas, refleja la continua inversión de los Estados miembros.
Casi cinco décadas y un nuevo presupuesto
Con el argumento del éxito del programa, la Comisión ha propuesto mantenerlo en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE, tras casi 50 años de apoyo a la alimentación saludable y a una mayor vinculación entre la infancia y la agricultura. La propuesta lo conserva como eje central de los esfuerzos para mejorar los hábitos alimenticios de los niños y reconectarlos con la agricultura, incluso mediante productos locales.
El nuevo marco daría a los Estados miembros mayor flexibilidad para adaptar el programa a sus necesidades. Según el Ejecutivo comunitario, las autoridades nacionales podrían así utilizar los fondos de la UE de forma más eficaz sin desviarse de los objetivos principales. La propuesta también simplificaría el programa: lo haría obligatorio, para garantizar que los fondos de la UE se destinen a este fin, y reduciría el número de actos legislativos y de requisitos necesarios para su implementación.
Además, el próximo presupuesto reforzaría los vínculos entre el programa escolar y la acción más amplia de la UE en materia de salud, política social y contratación pública. Para la Comisión, estos cambios permitirían seguir promoviendo la alimentación saludable, el consumo sostenible de alimentos, la agricultura ecológica, las cadenas alimentarias locales y la lucha contra el desperdicio de alimentos, y acercar a los niños al sector agroalimentario.





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