Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte han demostrado en ensayos de campo que un tabaco burley al que se le ha silenciado un gen específico contiene una vez curado y procesado 6 veces menos de la sustancia cancerígena N-nitrosonornicotina (NNN).
Las plantas se han obtenido mediante interferencia de ARN, inhibiendo una enzima demetilasa que tiene una función principal en la formación del compuesto cancerígeno. El tabaco transformado no se ve afectado en otras características, siendo igual en todo lo demás a un tabaco burley convencional.




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