Un proyecto de investigación desarrollado entre 2024 y 2026 en viñedos catalanes concluye que el uso de drones para tratamientos fitosanitarios está técnicamente justificado en parcelas de orografía compleja, tanto por su eficacia agronómica como por la reducción significativa de la exposición de los trabajadores a los productos fitosanitarios.

Cuándo y dónde funciona mejor
Los ensayos se llevaron a cabo en cinco parcelas del Priorat, el Anoia y el Alt Camp con diferentes tipos de orografía, sistemas de formación y sensibilidad varietal, utilizando un dron DJI AGRAS T50 equipado con cuatro cabezales centrífugos y aplicando formulados de azufre para el control del oídio de la vid. Los resultados indican que los contextos más favorables son los viñedos con poco vigor vegetativo en formación de vaso y las aplicaciones realizadas en las primeras fases del desarrollo vegetativo, preferentemente hasta principios de junio.
El equipo investigador destaca que la tecnología resulta especialmente útil en zonas con fuertes pendientes o acceso imposible para maquinaria convencional, así como durante periodos de lluvias continuadas que impiden la entrada de tractores. No obstante, los autores advierten que las pulverizaciones con dron exigen condiciones muy concretas: calma atmosférica y respeto estricto de las franjas de seguridad, dado que los sistemas de pulverización centrífuga son especialmente sensibles al viento.
España, a la cola de Europa
A pesar de los resultados obtenidos y de la experiencia acumulada en otros países, el uso de drones para tratamientos fitosanitarios sigue sin estar autorizado de forma general en España, donde persisten las restricciones asociadas a las aplicaciones aéreas. Alemania, Francia y Suiza ya disponen de marcos regulatorios que permiten estas aplicaciones bajo condiciones estrictas, especialmente en viñedos en pendiente.
Las nuevas propuestas legislativas europeas apuntan, según el informe, hacia una flexibilización normativa que reconozca a los drones como tecnología de precisión capaz de reducir riesgos laborales e impactos ambientales. El proyecto concluye que no existen impedimentos técnicos para que el Ministerio de Agricultura y el Departamento de Agricultura de la Generalitat autoricen estas aplicaciones con criterios similares a los vigentes en otros estados miembros, basados en la evaluación previa de modelos, limitaciones meteorológicas específicas y protocolos estrictos de seguridad.
El proyecto, denominado DRONVINYA, ha sido liderado por Familia Torres y coordinado por el Clúster Vitivinícola de Catalunya, INNOVI, con dirección técnica y científica del Grupo de Investigación en Protección de Cultivos de Agrotecnio. Está financiado por la Generalitat de Catalunya en el marco de los grupos operativos AEI-Agri del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027.






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