Las entregas a la industria retroceden hasta un 10% en el arranque del año, lastradas por la reducción de la cabaña y el impacto de los problemas sanitarios en las granjas, según ha constatado el Ministerio de Agricultura.

El sector lácteo de los pequeños rumiantes encadena un nuevo ejercicio a la baja. Tras cerrar 2025 con descensos del 4,5% en leche de oveja (473,02 millones de litros) y del 5,2% en cabra (402,83 millones), la tendencia negativa se ha acentuado de manera acusada durante el primer trimestre de 2026. En este periodo, las caídas interanuales han alcanzado el 6,5% en el ovino y el 10,8% en el caprino.
Esta radiografía productiva se ha analizado en la última reunión de la mesa sectorial, presidida por la secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, Ana Rodríguez. El departamento atribuye la menor oferta a una combinación de factores, entre los que destacan la disminución del censo de animales productores y la complejidad epidemiológica actual, que ha derivado en mermas de fertilidad y repuntes de mortalidad.
El retroceso de los volúmenes ha impactado directamente en la facturación global de los ganaderos. El valor generado por ambas producciones se situó el año pasado en 1.074 millones de euros, lo que representa una caída del 13,3%. De esta cantidad, 640,4 millones correspondieron al ovino y 433,3 millones al caprino. A pesar del descenso generalizado, España conserva su posición como segundo productor europeo en leche de oveja y tercero en cabra.
Caminos divergentes en las cotizaciones
La menor disponibilidad de materia prima ha provocado comportamientos dispares en los precios percibidos por los profesionales. Mientras la leche de oveja se mantiene estancada en el entorno de los 10 a 11 euros por hectogrado —en línea con el promedio del último lustro—, el caprino experimenta una evolución alcista. El año pasado se alcanzaron los 13 euros por hectogrado, marcando el registro más alto de los últimos cinco ejercicios. Como contrapartida, la Administración señala que los costes de alimentación animal parecen haber entrado en una fase de estabilización.
Durante el encuentro también se ha abordado el comercio exterior de quesos, un segmento donde la balanza española sigue arrojando un saldo negativo. Aunque las exportaciones crecieron cerca de un 5% en 2025, el ritmo de las importaciones fue superior, con alzas del 6,4% en volumen y de casi el 11% en valor.
En el plano de la sanidad animal, la Secretaría General ha insistido en la necesidad de proteger la cabaña frente a enfermedades vectoriales como la lengua azul. En un escenario de alta circulación de mosquitos, la mesa sectorial apunta a la vacunación como la principal herramienta preventiva y recuerda la existencia de ayudas autonómicas para fomentar la inmunización voluntaria en los rebaños.



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