Según las primeras estimaciones de AVA-ASAJA, el precio del arroz durante la próxima campaña podría situarse por debajo de los 0,50 €/kg percibidos la pasada temporada, una cifra que ya suponía trabajar a pérdidas y que representa una reducción notable respecto a los aproximadamente 0,70 €/kg registrados hace cuatro años. A esta incertidumbre sobre los ingresos se suma el fuerte incremento de los costes de producción: partidas esenciales como el combustible y los fertilizantes mantienen precios muy elevados que pueden representar un coste sensiblemente superior al de campañas anteriores, según la organización, comprometiendo aún más la rentabilidad de las explotaciones.

Otra de las principales preocupaciones del sector es el avance del cucat, una plaga que, tras mantenerse más controlada en campañas anteriores, vuelve a generar inquietud entre los productores de arroz de l’Albufera. La organización ya alertó de los daños ocasionados por esta plaga, que en determinadas zonas llegaron a provocar pérdidas de hasta el 34 % en los arrozales, y teme ahora que la situación se agrave ante la progresiva desaparición de materias activas autorizadas, sin que las administraciones hayan puesto a disposición del sector alternativas suficientemente eficaces.
Los arroceros denuncian que se les exige mantener sus cultivos y proteger un entorno natural de enorme valor mientras se reducen las herramientas disponibles para afrontar los problemas fitosanitarios. A ello se suman las limitaciones para la aplicación de tratamientos, entre ellas las restricciones al uso de drones para aplicar determinados fitosanitarios o herbicidas. La entidad reclama avanzar hacia una normativa que permita aprovechar las innovaciones tecnológicas capaces de mejorar la eficacia de los tratamientos, reducir costes y favorecer una aplicación más precisa y sostenible.
El arroz, clave para conservar l’Albufera
La preocupación de los agricultores va más allá de la viabilidad económica de sus explotaciones. AVA-ASAJA advierte de que el futuro del cultivo del arroz está estrechamente ligado al del Parque Natural de l’Albufera, ya que los arrozales desempeñan una función esencial en la gestión y filtrado del agua, contribuyendo a evitar su degradación y al mantenimiento del equilibrio ambiental de este espacio protegido.
La organización agraria alerta de que, si el cultivo deja de ser rentable y los agricultores se ven obligados a abandonar progresivamente los arrozales, las consecuencias no solo afectarán al sector productor: el abandono de estos campos podría favorecer la proliferación de fauna salvaje y nuevas plagas, además de alterar un ecosistema que durante generaciones ha estado ligado a la actividad arrocera. Sin agricultores no habrá arroz, y sin arrozales l’Albufera perderá una de las actividades fundamentales para su conservación, según la entidad.





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