Un equipo internacional liderado por la Organización Nacional de Investigación Agrícola y Alimentaria de Japón (NARO) y el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) ha identificado la variante genética EMF3, capaz de anticipar la apertura de las flores a las primeras horas de la mañana para proteger la fertilidad del grano ante las altas temperaturas.

El calentamiento global amenaza el rendimiento de los cultivos de arroz en regiones tropicales y subtropicales debido a los picos de calor durante la fase de floración. Habitualmente, esta planta florece entre las 10:00 y las 12:00 horas, coincidiendo con temperaturas diarias que oscilan entre los 33 y los 35 grados centígrados, un estrés térmico que puede esterilizar las espiguillas y mermar drásticamente la cosecha.
Para combatir este problema, investigadores de la Organización Nacional de Investigación Agrícola y Alimentaria de Japón (NARO), junto con el IRRI y otros centros nipones, han comprobado que el gen EMF3, y concretamente su variante alélica emf3-1D, adelanta la floración aproximadamente una hora y media. Este mecanismo permite al cultivo escapar del estrés térmico en su etapa reproductiva más crítica sin alterar el crecimiento general de la planta ni su rendimiento final bajo condiciones climáticas normales.
El salto a las variedades comerciales
Los científicos responsables del hallazgo, publicado en la revista científica Plant Biotechnology Journal, señalan que esta variante es poco común, pero presenta un gran potencial de adaptación tanto para las líneas indica como japonica. Desde el IRRI apuntan además que la característica resultará de gran utilidad en la producción de semillas híbridas, donde la sincronización de la apertura floral de las líneas parentales a la misma hora del día es un factor limitante.
El equipo de investigación ya trabaja en la introducción de este gen, mediante selección asistida por marcadores de ADN, en variedades de amplio cultivo a nivel mundial, como las indias Swarna y Pusa Basmati, la africana Sahel, la brasileña Caiapo o la japonesa Toyomeki. La incorporación de esta herramienta genética proporciona a los mejoradores prototipos capaces de mantener la viabilidad del grano bajo temperaturas extremas en el campo.
Desde el área de diseño genético del IRRI explican que este avance, que ha contado con el respaldo del Ministerio de Agricultura de Japón, allana el camino para la aplicación de técnicas de edición genética. El objetivo a corto plazo es transferir rápidamente este rasgo de adaptación horaria a las variedades de élite, mejorando la resistencia al calor en los ecosistemas arroceros sin sacrificar la productividad.






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